jueves, 16 de julio de 2009

¿Para qué?


¿Para qué quererme confesar?
Todos saben que tú eres mi pena,
¿Para qué querer la libertad?
Si vos me impusiste la condena.

¿Para qué querer tu beso?
Si tus labios no me tocarán,
¿Para qué querer ser tu preso?
Si tú aquí nunca estarás.

¿Para qué mirar al cielo?
Si lo único que amo es a ti,
¿Para qué caminar en el suelo?
Si yo muero por estar arriba… ahí.

¿Para qué decirte diosa?
Si tú hoyas mi pensamiento,
¿Para qué decirte primorosa?
Si mancillas en el ocio mi sentimiento.

¿Para qué vivir en ilusión?
Si no conseguiré deseo del trasgo,
¿Para qué entregarte el corazón?
Si el poema te somete al hartazgo.

Sobre todo… ¿Para qué me gasto en escribirte?
Si a lo mejor tú nunca me leerás,
¿Para qué me desvivo en amarte?
Si seguro estoy que no me amarás.

Getsemaní


No es por azar que te conozca,
Es la mitología que movió eslabones
Es mi suerte medio tosca
Que persistió entre batallones.

Subí al monte con ropajes de Adán
Grité, oré, bendecía a mi Dios,
Crié mis ilusiones con fe
Dándome dos regalos… dos.

Con ahínco admiro tu gloria
El diezmo te lo debo para la otra
Te encomiendo mi lis, mi loa y mi lira
Te entrego mi sangre, mis zapatos y a mi madre.

Arrobas a mi cristalino
Encarnas mi verso enamorado
Sangras pétalo de lino
Consumes verbo entregado.

sábado, 4 de julio de 2009

Visceras en luto

Aprovecho esta tinta para hablar de mi luto
Para desenvainar el filo de mi poesía
Encarando al sentimiento mostrándole culto
Abrazando a mi reflejo, a mi culpa necia.

Tal vez tú me hayas fallado
O quizá perdí el sendero y la lumbre,
Y sí, a tu recuerdo lo he callado
Como calla una estrella que se mira desde la cumbre.

Me has mal herido y no te odio mujer
Que la misoginia se la dejo a los criminales
Y eso es mas a lo que debes temer
Y no a mis poemas banales.

Te sintetizo en dos líneas paralelas
Tú eres mujer y para mí eres:
El encanto, el canto y el llanto
De nosotros los hombres.

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